Inquietante

Gis caminaba sin sentido, sólo era uno. Sin haber nacido ni la muerte lo esperaba. Un día se topó con Min y su simpleza lo completó.

Min no podía quitárselo de la cabeza, su complejidad lo atraía. Funcionaron siempre, el plan para ellos era perfecto y lo prosiguieron infinitos resultados.

Claro que a los veinticuatro era todo simple, natural como lo difícil a los treinta y siete. Se repitieron siempre distintos.

Ella se divide fácilmente para definirse y cumplir, a él le basta con sumarse a ella para ser más de lo que era. Comenzaron siendo uno y dos.

Tú ¿en qué número estás?

Cuento incluido en el libro El Abra

@Aristides U. Palacios

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