Dragones

Empezaba su día como otros dragones. Con sólo respirar el pecho le ardía. Salió de la cueva pisando flores y abrió las alas para enfrentar el destino.

Pero quién le teme espera agazapado, empuñando el fin de su dolorosa existencia. Su redentor una caricia le acertó y dio muerte a la furia natural de su día.

Se detuvo el tiempo al fin, una lágrima estalló el cristal de los ojos sin piedad.

Cuenta la historia que los dragones buscan corazones valientes para renacer en almas de mujer con sangre en las venas.

Cuento incluido en el libro El Abra

@Aristides U. Palacios

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