San Carlos de Bariloche en invierno

Al llegar la estación invernal, uno de los destinos turísticos por excelencia es la ciudad de San Carlos de Bariloche perteneciente a la provincia de Río Negro en la Patagonia Argentina.

Siempre he oído hablar de su centro de esquí, el cual ostenta el título del más grande y bello de sudamérica, incluso del hemisferio sur. Está ubicado al pie del Cerro Catedral a diecinueve kilómetros  de la ciudad. Aproximadamente a cuarenta minutos.

La temporada de nieve generalmente se extiende desde el mes de junio hasta septiembre inclusive.

La ciudad de Bariloche posee muchos encantos muy marcados en todas sus estaciones.

En verano las laderas colmadas de vegetación se funden con los matices del entorno rocosos. Ríos, arroyos, cascadas, lagunas y lago Nahuel Huapi engrandecen el espíritu para agracias el alma.

En invierno la naturaleza se cobija en el manto blanco entre caricias frías, los colores pierden su protagonismo y las claridades de todo se apoderan.

San Carlos de Bariloche en invierno es nieve y sensaciones térmicas, es buscar un refugio para compartir el abrigo en largas charlas puertas adentro y en sus calles bocas tapadas con abrigo.

Si bien la ansiedad reina en los visitantes por la corta estadía, nadie va apurado ni de noche, ni de día. Todos se toman su tiempo cumpliendo el ritual turístico cuando el invierno camina a sus anchas, en este paisaje patagónico andino.

En aquel oeste, el hechizo invernal hace joven al viejo cuando en la nieve se encuentra. Se ven reír de aqui para alla, gordos de abrigo, coloradas mejilla del frío. Moja la semejante  blancura al desprevenido, pero todos se divierten, todos juegan y hasta algunos aprenden que invierno y Bariloche son sinónimos de nuestros sentidos.